
Facultad de Estudios Generales, Español
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras
7 de abril de 2026
El artículo de opinión de David Wallace-Wells “The Casino That is Eating the World” expone una radiografía reveladora sobre el mercado de predicciones y el surgimiento de casas de apuestas como Polymarket o Kalshi. El surgimiento de estos se ha generalizado a raíz de la legalización de las apuestas deportivas en línea. Lo que en 2018 se circunscribió a los deportes, se ha extendido a una gama infinita de eventos por los cuales los usuarios podrían apostar. El triunfo de varios casos legales y una administración más abierta a estos mercados de apuestas, nos dice Wallace-Wells, favorecieron la financialización de eventos que podrían fluctuar entre algunos tan anodinos como: cuándo los EE.UU. aceptaría la presencia de los extraterrestres, quién ganaría el Oscar de la mejor actuación masculina u otros de mayor envergadura como dónde EE.UU. o Israel atacarían a Irán (antes de que comenzara la guerra).
Dada la complejidad del fenómeno, Wallace-Wells nos lleva, a través de una analogía con el mundo de las apuestas deportivas, a entender algunas de sus ramificaciones. Las más obvias me parecen dos: la posibilidad de que aquellos que tienen información privilegiada se beneficien monetariamente de su conocimiento (“inside trading”) y/o que invididuos particulares traten de ejercer presión indebida sobre el reportaje de hechos. Estas dos apenas rayan la superficie. Desvincularnos de los eventos actuales en tanto ciudadanos y relacionemos a ellos como jugadores de apuestas, transforma “el horizonte de posibilidades” y nos vuelveajenos e indiferentes al sufrimiento que dichos eventos podrían suscitar.
Más allá de todas las consecuencias nefastas ya documentadas en el ámbito de los jugadores –endeudamiento, quiebra, incremento de la violencia doméstica y/o pérdida de ahorros—las apuestas sobre eventos de naturaleza geopolítica ponen en entredicho la noción misma de la política, y sobre todo, la relación entre guerra y política tal como la habíamos entendido desde el siglo XVIII. La política ya no será un espacio en el cual se dirimen los asuntos concernientes a la polis, sino un espacio en el cual el curso de los eventos va a estar determinado por el número de apuestas que se han colocado en los mercados de predicción o, peor aún, en los mercados secundarios. La guerra no será como señalaba Clausewitz “la política por otros medios”, sino la especulación económica por otros medios. Los objetores podrían argumentar que estas apuestas incrementan las posibilidades de predecir el futuro o, como argumenta Puckrin (Fundador de Coin Bureau), podrían constituir una herramienta útil para detectar y rastrear el “inside trading” que tanto ha aquejado al Congreso. Sin embargo, la experiencia ha demostrado lo contrario: las apuestas en estos mercados de predicción (o mercados de futuro)crean “un falso consenso” obliterando los espacios deliberativos en detrimento de la ya maltrecha democracia, tanto así que la CFTC (Commodity Futures Trading Commission) de EE.UU. ya está en vías de regular sus operaciones. Wallance Wells termina su ensayo advirtiendo “…a country this hooked on gambling probably doesn’t need to turn more of life into a game of chance, played alone, on the knife’s edge.”
El artículo me parece particularmente relevante porque apunta a una nueva variable en los escenarios bélicos que pudiera determinar su curso. Si como se reportó en el periódico El país, las transacciones en los “mercados de futuro” se dispararon minutos antes de que se anunciara la tregua en el conflicto estadounidense-iraní en marzo, las divagaciones en torno al curso de la guerra podrían estar motivadas por el posible enriquecimiento de sectores cuyo acceso a información privilegiada les permite anticipar su devenir. Tomemos nota. Ya estamos en ese lugar.
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