
9 de febrero de 2026
En el texto titulado La mueca autoritaria, su autor, Luis Duno-Gottberg establece un paralelo entre las reflexiones de Eudora Welty en torno al asesinato del activista de derechos civiles Medgar Evers en el 1963 y el asesinato de Alex Jeffrey Pretti, el 24 de enero del año en curso. El primero, asesinado por un miembro de una organización que se hacía llamar White Citizens Council en el contexto de las luchas en contra de la segregación racial; el segundo, asesinado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el contexto de las luchas contra la violencia hacia las poblaciones migrantes en Minneapolis.
Para Duno-Gottberg (y diversidad de otros estudiosos), este paralelo se centra en el análisis de la mentalidad de los respectivos “executioners” y en las maneras en que, a partir del mismo, es posible caer en cuenta de que el autoritarismo contemporáneo es también un regimen emocional. Al decir de Duno-Gottberg, “La violencia autoritaria rara vez comienza con odio explícito. Comienza con una operación más discreta: la traducción de personas en categorías, de decisiones morales en protocolos, de vidas en expedientes,” y (añado) asesinatos representados como parte de standard operating procedures. Dicho regimen emocional va propiciando las condiciones psíquicas necesarias para que la presencia del otro termine experimentándose como ‘excesiva’ al punto de hacer tolerable e incluso justificable la crueldad contra éste.
Al presente, y para Duno-Gottberg, el lenguaje técnico de la gestión migratoria, su procedimiento, representado como “rutinario, legítimo, incluso administrativo,”tramita la presencia de afectos políticamente organizados desde donde la crueldad aparece como un dispositivo del cual se echa mano “lógicamente” deslindando, de paso, el dolor que importa del que no. Para la filósofa política, Agner Heller, en su libro Teoría de los sentimientos, sentir es “estar implicado en algo”. Es éste ‘estar implicado en algo” lo que, a mi modo de ver, el regimen afectivo autoritario pretende destruir a su paso.

