
19 de febrero de 2024
Las redes sociales, así como los aparatos tecnológicos y las nuevas tecnologías de información y comunicación están intrínsicamente vinculadas a las más recientes transformaciones sociales y a las dinámicas económicas del mercado. El desarrollo de estas herramientas representa un fenómeno complejo que está ligado a la globalización. Particularmente, podemos entender que con las redes sociales se ha desarrollado un espacio donde con imágenes, sonidos y textos reflejamos nuestras realidades. Los memes, reels y posts de las redes sociales se han convertido en una especie de lenguaje común del cual no podemos escapar.
Considerando que vivimos en una era de realismo capitalista, sería inocente pensar que el narcotráfico estaría al margen de las redes sociales o que se abstendría de utilizar las nuevas herramientas tecnológicas. El comercio de sustancias ilícitas se suscribe a las lógicas del libre mercado, la libre competencia y a la economía globalizada marcadas por unas significativas relaciones de poder. Es por ello por lo que organizaciones como Hasta Los Marcian en el área norte de Puerto Rico se han valido de las herramientas tecnológicas para preservar y expandir su influencia y ganancias de capital.
En los registros judiciales y narrativas presentes en narconovelas vemos el uso de tecnologías “de vanguardia” por el narcotráfico. En narconovelas recientes observamos el uso de vehículos no tripulados y tecnología de geoposicionamiento global (GPS) para transportar la mercancía y para reforzar la seguridad frente al bando enemigo y la competencia. Medios especializados en monitorear las actividades del narcotráfico en el continente americano han documentado un incremento en el uso de drones para vigilar y tomar posesión de territorios.
En el 2020, la Secretaría de Defensa Nacional de México hizo una inversión millonaria en tecnología anti-drones para enfrentar al narcotráfico. En uno de los artículos de la serie Las Caras del Crimen en este medio, se resalta que en Puerto Rico la organización Hasta los Marcian utilizaba drones para controlar su área de influencia y control. Asimismo, en varios artículos publicados por el “think tank” InSight Crime se examinan cómo los drones están reemplazando la labor humana en ciertas actividades ilícitas, evidenciando un cambio hacia la automatización en el modus operandi del narcotráfico. Esto, muy similar a lo que hemos visto en tiendas por departamento lícitas en lugares como Puerto Rico en años recientes.
Además de la tecnología “de punta”, la cual muchas veces puede ser hasta más avanzada y costosa que la de los gobiernos para la seguridad, el narcotráfico utiliza herramientas cotidianas para preservar su empresa ilícita. Los teléfonos inteligentes han servido como instrumento para que las narcoorganizaciones puedan operar con más facilidad. Además del uso de mensajería para chantaje y extorsión en canales como WhatsApp, las redes sociales han servido como un espacio de comunicación.
En la cobertura Las Caras del Crimen podemos ver que organizaciones como Hasta los Marcian utilizaban el Instagram para comunicar y exteriorizar su fuerza armada. Además de ser un espacio para “sacar el mollero” y proyectar fuerza bélica, las redes sociales se han convertido en una instancia donde la economía de lo narco se muestra como un elemento cada vez más normalizado frente a un sistema político y económico que dentro de la legalidad poco ha resuelto sobre las necesidades y deseos de muchos sectores.
Dentro de un sistema donde se ha normalizado la estética narco, e incluso ha sido imitada por el “mainstream” cultural, la antropóloga mexicana Alejandra León Olvera apunta al surgimiento del “narcomarketing” en el mundo digital. El mismo se vale de las redes sociales para reclutar, propagar los valores de esa empresa ilícita y proyectar los lujos que generan. Con la expansión de las redes sociales en nuestra cotidianidad, la necesidad de ostentar estas ‘victorias’ se hace cada vez más evidente en la lógica del realismo capitalista donde legitimamos la existencia y la ciudadanía por medio consumir objetos lujosos.

